¿Puede un científico ser periodista?

A raíz de un tweet de una señorita, surgió este dilema.
Por supuesto, defendí que si, pero las razones os las daré al final del post. Ahora me voy a centrar en la profesión de periodista:
Que me perdonen los que no entiendan lo que voy a decir. Sobretodo los aprendices de periodista. Sé, por alguna compañera de tan digna profesión, que tengo razón. Y por ende, supongo que bastantes veteranos coincidirán.
No voy a hablar de los consagrados, de quienes ya llevan años en el mundo. Quienes por motivos diversos , han tenido que elegir entre deportes, política, economía, crónica social, (me niego a llamarla “del corazón”), pero empezaron con ilusión, con rigor, a narrar lo que sucedía… Eso es lo que se ha perdido. Lo primero, la ilusión. Perdida por esta crisis, por esta m…. de país, que tiene lo que busca. ¿Queréis pan y circo? Tomadlo. Y de paso, incapacitemos a generaciones futuras para que nos puedan levantar el puesto. ¿Cuantos de los que se denominan periodistas, recién licenciados, cuando mandan un mensaje de texto, o un “whatsapp”, (sic), usan esas abreviaturas que hacen daño a la vista? ¿O no saben distinguir “hay”, de “ahí” o de “ay”? Y a ver si aprendemos de una vez a diferenciar el verbo haber de la expresión que he usado al empezar esta frase. A ver si….
Pero, como he dicho antes, es tener demasiada fe. Demasiada fe en una juventud que llevan 6 años de crisis, que se alimentan de televisión, twitter y facebook. Que no leen un libro ni por saber morir, (bueno, los de la saga crepúsculo se los habrán leído casi todos, pero poco más).
Cuando leo una noticia de ámbito general en el periódico, ya sea digital, o de papel, me hacen daño a la vista los “de que”, los “laismos”, las faltas gramaticales, las ortográficas, algunas hasta en los mismos titulares, llegando incluso a los de la parte superior de la página izquierda, los considerados más importantes…
Y de ahí paso a cuando un periodista, debe de tratar con un artículo científico. He llegado a leer en suplementos de ciencia de alguno de los dos periódicos más importantes del territorio nacional, que la E. coli es un parásito tremendamente dañino del tracto intestinal, que cursa con diarreas sanguinolentas. Y que la E. histolytica es una bacteria beneficiosa para la digestión y que, por competencia, nos protege de otras bacterias perjudiciales… Con un mínimo de cultura, habrá adivinado Ud., que, “histolytica” significa que rompe tejidos. Por lo tanto, ¿Cuál es la beneficiosa y cuál la perjudicial para el organismo? Pero claro, el error es de los científicos porque abreviamos igual a la bacteria Escherichia coli, que al parásito Entamoeba histolytica. Y el periodista, en vez de preguntar, pues… (Por cierto, la E. coli la poseemos todos en nuestro tracto intestinal. Y es parte fundamental de muestra digestión, pero también puede ser dañina).
Cosas parecidas he leído de virus, parásitos y bacterias varias. Y todo es debido a que, no sólo el periodista no tiene formación científica, sino que el redactor y el editor, tampoco.
Ya.
Voy a dejar de poner a caldo a unos profesionales que lo único a lo que se deben es a ser meros redactores de la realidad, sin ser parciales. Y que si no saben de algo, se deben documentar. Y para documentarse, no me refiero ir a la Wikipedia. Me refiero a bucear entre publicaciones prestigiosas, como The Lancet, Science, JAMA, o publicaciones universitarias…
Y ahí enlazo con los científicos. Los que aspiramos a serlo, debemos publicar, aunque sólo sea el trabajo fin de carrera, la tesis, el trabajo fin de master, etc… Los que ya han pasado este nivel, cada nuevo avance que realizan en sus investigaciones, debe ser publicado, pues lo que no se publica, no existe. Y no sólo es para llevarse la gloria de ser los primeros. También es porque así otros puedan cotejar y reproducir sus experimentos. Y eso nos obliga a redactar de tal forma que, sea todo totalmente inteligible, y no dé lugar a interpretaciones erróneas.
Es por ello que nuestro estilo es directo, conciso, y muchas veces, en pasado perfecto. Tenemos nuestras normas, pero el resumen de cada artículo, y las conclusiones, deben ser escritas tal que, incluso un lego, pueda entenderlas. Aún a riesgo de parecer pedantes por esa forma de escribir, es precisamente lo que permite que se nos entienda.
Cuando alguien que no es científico escribe sobre ciencia, (ya sea aplicada, de la salud, o una ciencia pura), se nota porque repite la misma frase, alterando las palabras, en algún momento del artículo, pues necesita relleno, y no lo ha encontrado, (la “Wiki” no lo sabe todo, amigos, y falla más que una escopeta de feria).
No me baso en “la superioridad intelectual”. Bazofia quienes esgrimen semejante argumento, Me baso en cultura. Por naturaleza, somos curiosos, leemos de todo, y no sólo literatura científica. Si que es verdad, que cada vez nos especializamos más en nuestro tema, nuestra investigación. Pero al mismo tiempo, eso nos obliga a leer, y tener amplitud de miras. Y es esa lectura, de obras científicas y no científicas las que nos permiten abordar una escritura, un resumen, una síntesis, de un artículo redactado por otro… Aunque sea un ensayo sobre la Batalla de Waterloo.
Solamente quienes están acostumbrados a buenas lecturas, pueden escribir bien. Pues en esta vida, todo se contagia, menos la hermosura…
Y eso no significa que no haya buenos periodistas, pero precisamente, en el ámbito científico, no los hay. Hay grandes ensayistas, economistas, pero de este tema…
Ahora, cada cuál, que saque sus conclusiones en base a su experiencia. Yo, con lo que he escrito, tengo la conciencia tranquila. Y no es que sea un “¡Ya lo he soltado!” Es que lo veo cada día…
Ojalá alguien me rebata. Me sentiría feliz de argumentar, de filosofar sobre ello. Pero, sinceramente, lo dudo…
Sed felices…

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