Un año y pico…

Viñedo en Fontanars dels Aforins

Pues en broma en broma, llevaba 2 años sin escribir por aquí…

Tantas cosas han cambiado en este tiempo, y todas para mejor

Resulta que, para quien no lo sepa aún de entre los pocos que os dignais leer este perdido blog, me llamaron hace un año y 2 meses para trabajar en el laboratorio de una bodega. ¿Cual? Aquella en la que estuve haciendo prácticas. Si. Hace tanto como 3 años ya. Fue muy rápido y la verdad es que el principio fue un poco caótico… No podía dejar el experimento en el que estaba en la Politécnica, e intenté compaginarlo todo… Craso error. Al final, con gran dolor, tuve que dejar el experimento. Y casi, casi, mi doctorado. A mi tutora, aquel día, le sentó fatal. Y yo también me sentí fatal. Como un traidor. Lo cual no contribuyó a que me asentase en mi nuevo puesto, precisamente…

Por suerte, mi nuevo jefe, y mis compañeros de trabajo, contribuyeron a que todo eso fuese pasando y que día a día, las cosas fuesen saliendo mejor. ¿Que puedo decir de Jorge? Que es un jefe como no he tenido nunca. Parece más un amigo que un jefe, lo que se acentúa porque tenemos la misma edad. Además, procura que aprendamos en todos los aspectos. Y que estemos agusto, tanto profesional como personalmente. Eso sí. Mientras estamos dentro de la bodega, es el jefe. No debemos olvidarlo. Miguel, un compañero en el que puedes confiar, con quien río varias veces al día. Pero además, es tremendamente competente. Marta, una tía genial, inteligente como pocas, y trabajadora como ninguna. Además de divertida. Que una cosa no quita la otra. Y por último Nacho, la última incorporación, divertido a la vez que parco…Excepto a la hora de comer con nuestras partidas de Brisca!!! 🤣🤣

Ahora, no solo estoy integrado. Cada vez voy adquiriendo más responsabilidad. Además de aportar nuevas ideas y análisis al proceso. Y por si fuese poco, apuestan por mi, por nosotros, por el equipo. ¿Y como ha quedado mi doctorado? Pues la semana pasada me reuní con mi antigua jefa y tutora, y me animó a que continuase. Que no lo deje. Y la verdad es que su actitud me animó mucho. 

Así que… He vuelto y voy a por todas. Sigo yendo hacia arriba, pero ahora voy en cuesta, suave, pero continuada.  No es difícil de subir. Puedo ver la cima. Se que después de esta colina, hay otra. Pero voy bien acompañado. Y además voy a aprender mucho. Muchísimo. 

Por último, y no menos importante. Agradecer a mis chicas su apoyo. La “mayor” por su atención, compañía y animarme en todo. Por estar siempre a mi lado. Lo mínimo es darte las gracias y reiterar que yo también estaré siempre a tu lado. Las dos pequeñas, por soportarme cuando vuelvo cansado. Por portarse bien, a pesar que ahora casi no las veo. Por ser tan responsables y tan magníficas. El mayor orgullo que puedo tener. La ilusión por la que seguir luchando. 

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